Los pastos de alta montaña del **Pirineo catalán** son el hogar de rebaños de vacas, ovejas y cabras que se alimentan de flora alpina purísima. Esta materia prima excepcional, unida al renacimiento de los oficios artesanales por parte de jóvenes maestros queseros, ha convertido a las comarcas pirenaicas en un destino de peregrinación obligatoria para los amantes del queso (*formatge*). Te proponemos una ruta por tres comarcas clave para descubrir joyas queseras irrepetibles.

1. El Alt Urgell y la DOP Formatge de l'Alt Urgell i la Cerdanya

Nuestra ruta comienza en la comarca del Alt Urgell, famosa por elaborar el único queso de Cataluña con Denominación de Origen Protegida (DOP). Elaborado con leche pasteurizada de vacas frisonas, es un queso de pasta blanda, textura cremosa y un aroma suave y frutado inconfundible.

En el pueblo de Ossera, un pequeño refugio de artesanos encaramado a la montaña, se encuentra la quesería **Serrat Gross**, pionera en la elaboración de quesos de leche cruda de cabra alpina curados en bodegas de piedra natural.

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2. La Cerdanya: Tradición transfronteriza y leche cruda

El gran valle soleado de la Cerdanya cuenta con pastos excepcionales. En el pueblo de Bor se encuentra la quesería **Molí de Ger**, situada en un antiguo molino harinero a orillas del río Segre. Pere Pujol elabora aquí quesos espectaculares con leche cruda de su propio rebaño de vacas frisonas, como el *Puigpedrós*, un queso de corteza lavada con un sabor intenso y persistente que evoca los grandes quesos alpinos.

3. Pallars Sobirà: El reino del Tupí y las queserías heroicas

Adentrándonos en el Pallars Sobirà, descubrimos queserías de alta montaña que mantienen vivas recetas ancestrales. En el pintoresco pueblo de Altron se encuentra la quesería **La Peça d'Altron**, famosa por elaborar el tradicional **Formatge de Tupí**.

El *tupí* es un queso fuerte y untable que nació como método de aprovechamiento: los pastores fermentaban recortes de queso en una pequeña jarra de barro (*tupí*) añadiendo aguardiente de orujo (*ratafía* o anís) y aceite de oliva. Un manjar potente reservado para paladares atrevidos.

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4. Maridaje perfecto: Quesos pirenaicos y vinos de altura

Para disfrutar plenamente de estos quesos artesanales, te recomendamos maridarlos con los vinos ecológicos de la subzona Pirineos de la DO Costers del Segre (como los elaborados en Castell d'Encus en Talarn, fermentados en lagares de piedra del siglo XII a 1.000 metros de altitud) o con una buena cerveza artesanal local elaborada con agua de deshielo pirenaico.